domingo, 20 de marzo de 2011

El análisis del discurso como perspectiva de la investigación social

PorAndrea Tíjaro Diaz
Javier Herrera Fernández

No existe relación de poder sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder.
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. 
Más que legitimar lo que ya se sabe, la filosofía consiste en saber cómo y hasta dónde puede ser posible pensar de otra manera.
Ferrero, Jesús. Michel Foucault. Entrevistas imaginarias de Dolfos Nervo.

El análisis del discurso, se puede entender, de manera general, como una perspectiva de la investigación social y un método de análisis, que proporciona un acercamiento y comprensión a los problemas de estudio.

Podemos considerar, - siguiendo la obra de Arturo Escobar, La invención del Tercer Mundo -, que esta perspectiva se fundamenta en la idea de que eso que llamamos “realidad social” es el producto, por demás complejo, de un particular modo de pensarla y de intervenir sobre ella.

Por eso se entenderá que el análisis que Escobar (2008) realiza del “desarrollo”, lo lleve a cabo en términos de “fabulas” o “relatos”. El autor se sumerge en el análisis de una serie de narrativas, de maneras de significar la realidad, que abarca discursos presidenciales, análisis científicos, políticas de estado, documentos de expertos, misiones de organizaciones internacionales y datos estadísticos; y que se instituyen en estrategias para combatir el llamado subdesarrollo. Saberes, con status científico, que en última instancia, buscan intervenir sobre ese objeto que ellos mismo delimitan: los países del tercer mundo y su pobreza.

Algo parecido se puede decir del propósito investigativo del estudio sobre las organizaciones liquidas de la profesora Aura Isabel Mora (2008). En este caso, es la ética del trabajo, entendiéndola como un discurso que configura la subjetividad de los trabajadores y sus hábitos, orientando la conducta de estos hacia la productividad y la acumulación capitalista.

Para esto, -nos plantea en su artículo Organizaciones Liquidas: retos de la responsabilidad social (2008)-, la naciente sociedad industrial tuvo que desmontar los viejos hábitos del artesano, más libre en relación al trabajo y sus productos, para ir organizando (siglos XVIII y XIX) nuevos dispositivos de control y de disciplina. Los sermones,  el reglamento de la fábrica, los relatos moralizantes, el control del tiempo o la vigilancia del capataz eran las estrategias que buscaban la docilidad de los sujetos y el encauzamiento de estos hacia un máximo de rendimiento. Después, en pleno siglo XX, mediante  saberes emergentes, como la administración, se fortalecería esa idea del trabajo como eje central de la vida cotidiana, como ese lugar firme desde el cual se construye la identidad y el proyecto de vida, y sin el cual era impensable alcanzar la realización personal, la seguridad y la estabilidad, aspectos deseables en la modernidad solida.   
Finalmente, frente las nuevas formas de organización que se han venido configurando desde las últimas décadas del pasado siglo, a causa del desarrollo de las tecnologías de la información, las nuevas aplicaciones científicas y el impacto ambiental de la producción económica; la autora se pregunta sobre los nuevos valores, - digamos, por otra forma de pensar la ética del trabajo -, acorde a estas nuevas formas de vida, a estas estructuras fluidas y cambiantes propias de la sociedad liquida. 
    
Como se ve, estos trabajos, se inscriben en la perspectiva investigativa del análisis del discurso. Un tipo de comprensión de lo social que debe mucho a la obra del filósofo francés Michel Foucault. Ya sea la prisión, el desarrollo o la ética del trabajo, o cualquier otra experiencia y práctica social, se trata de que la investigación permita develar como los diversos saberes, crean un espacio discursivo, una cartografía de significaciones y acciones desde la cual se aborda e interviene lo que puede resultar problemático (la pobreza, la delincuencia, el desempleo…) y la manera como estos saberes y estrategias constituyen al sujeto (pobre, subdesarrollado, loco, delincuente, normal…).
De manera sumaria, podemos sintetizar dicha perspectiva de la investigación social, aproximándonos al entendimiento de algunas de sus categorías más importantes, a saber:

I. Las formaciones discursivas:

1.1. Podemos decir que el discurso es un dispositivo de poder. Es aquella entidad en la que conocimiento y poder se articulan, en un proceso mediante el cual se crean los objetos de  la realidad y la identidad de los sujetos. “Es por esto que el discurso no se refiere a objetos, no identifica objetos sino que los construye, y al hacerlo oculta su propia invención”.
Es en este sentido que Arturo Escobar (2008) habla de la invención del tercer mundo. Escobar plantea que el discurso del desarrollismo construyó las representaciones de países subdesarrollados, de países pobres como sujetos coloniales para permitir el ejercicio del poder sobre él; y por supuesto, el correlato de que las sociedades industrializadas, europeas y norteamericana,  ya habían superado las dificultades de escasez que presenta las regiones del “tercer mundo”, erigiéndose en modelos a imitar.         
1.2. Aclaremos. El discurso no es una entidad meramente ideológica, sino un mecanismo por medio del cual se crean efectos de verdad y realidad (Escobar, 1986). Por ejemplo, frente a la pobreza, el discurso del desarrollismo (Escobar, 2008), apoyado en saberes 

científicos emergentes, como la demografía, la salud pública y la nutrición, definió una serie de líneas de acción e intervención, que buscaban remover formas de vida consideradas arcaicas, hábitos de alimentación y formas de cultivo que fueron tenidos como obstáculos para el progreso. El efecto de este discurso fue (y ha sido) el desdén, con un tono etnocentrista, por las culturas locales, y una representación del pobre como enfermo, inculto e infantil.

2. Tecnologías del poder:

2.1. Las Tecnología del poder son precisamente esas prácticas de poder, esas intervenciones sobre el cuerpo individual y social que buscan adiestrar, regular, controlar  y gestionar la vida en todos los aspectos (Foucault 1989). Buen ejemplo de ello, es el conjunto de técnicas racionales, de medición, planeación y evaluación, que se despliegan, con la pretensión de sacar a los países del “tercer mundo” de la pobreza siguiendo las indicaciones de los expertos. Técnicas que buscan “establecer una forma de gobernabilidad que en el acto de demarcar una “nación sujeto” se apropia de sus diversas esferas de actividades, las dirige y las domina”.
2.2. Es a través del saber–poder que se clasifican a los miembros de una sociedad, se les categoriza como normales o anormales.

Se les normaliza, - como lo expone Foucault en vigilar y castigar (1989), su obra sobre el nacimiento de la prisión -, mediante el despliegue y el entrelazamiento de técnicas y discursos “científicos”, con el fin de someter y limitar las posibilidades de libertad de los individuos. Con cada intervención del saber-poder se busca un buen soldado, un buen obrero o buen ciudadano (Onfray 2005). Y a quienes se les califica bajo las categorías de anormales, como por ejemplo, de  vago, de pobre, de desnutrido o de analfabeto, serán aquellos individuos portadores de las nuevas tecnologías de asistencia o de encierro.    
De este modo, el análisis del discurso permite comprender como los saberes y las técnicas de control fomentan diferentes subjetividades, o dicho de otra manera, como funcionan esos  dispositivos de poder en la construcción de las identidades.

3. Régimen de representación:

En el trasfondo de las investigaciones que se realizan desde la perspectiva del análisis del discurso se formulan una serie de interrogantes alrededor de un determinado orden del discurso, que buscan tomar distancia de dicho régimen de representación, tales como, por ejemplo: ¿Cómo y porque emergió este objeto? ¿Quién puede hablar de dicho objeto? ¿Quién tiene el derecho y la autoridad de hacerlo? ¿Desde qué puntos de vista? ¿Por qué fue nombrado así? ¿Cómo fue designado y analizado en un determinado momento histórico? ¿Qué tipo de subjetividad intenta proponer? (Ball, 1990; Escobar 2008).

4. Modos de representación alternativos:

Sin embargo, pese a que el mismo Foucault (1989), en la cartografía que trazó de las formas de dominación y control de la sociedad disciplinaria, habló poco sobre las formas de resistencias al poder, pensaba que las relaciones de poder se establecían en un campo de fuerzas, de luchas por la producción del significado.

El orden del discurso en un contexto histórico determinado, en ese juego de inclusiones y exclusiones de lo que debe (o no) ser dicho y pensado, se ve enfrentado con otros discursos, con otras posibilidades de pensar, con otros posibilidades de significación. Y es por esto que se entiende la inquietud del profesor Arturo Escobar (2008) de la necesidad de imaginar el desarrollo desde un modo representación diferente, desde un discurso de posdesarrollo. Discurso que se ha venido delineando desde los movimientos  sociales y en las estrategias de resistencia cultural y ecológica que están desplegando dichos movimientos.


Bibliografía:

BALL, Stephen. “Presentación de Michel Foucault”. En: BALL, Stephen (comp). Foucault y la Educación. Disciplinas y Saber. Madrid: Ediciones Morata, 1990. p 6 – 15.

ESCOBAR, Arturo. “la invención del desarrollo en Colombia”. En: Lecturas de Economía. Medellín, no.20,1986, p.p. 9-35.

ESCOBAR. Arturo. La Invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Caracas: Editorial el perro y la rana, 2007

FERRERO, Jesús. Michel Foucault. Entrevistas imaginarias de Dolfos Nervo. En: Revista Claves de la Razón Práctica. No 73, 1997, p.p. 78 – 80.

FOUCAULT, Michel. “Disciplina. Los cuerpos dóciles”. En: Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. Nacimiento de la Prisión (pp. 139 – 175). Buenos Aires: Siglo XXI, 1989.
MORA, Aura Isabel. “Organizaciones líquidas: retos de la responsabilidad social” En: Nuevos retos y perspectivas del Pensamiento administrativo: Responsabilidad social ambiental. Bogotá: Ascolfa, 2008.

ONFRAY, Michel. “¿Por qué vuestro instituto está construido como una cárcel?”. En: Onfray, Michel. Antimanual de Filosofía (pp. 128 – 137). Madrid: Edaf, 2005. 

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